Sombras proyectadas en las superficies: extensas, angulosas, delineadas, anchas, redondeadas, alargadas, de todo tipo, tan parecidas y tan diferentes. Sombras que provocan temor y angustia. Aquellas, amenazantes, que se mueven a ritmo macabro y despiertan horrendas pesadillas olvidadas. Sombras que no se pueden controlar, pues aunque ya no se proyecte en la superficie, ahí está la figura que la crea y recrea en la memoria el misterio que les da vida, atemorizando, confundiendo y atormentando.
La maldición de los últimos Templarios
Hace 10 años
