Delirios de grandeza, presunción de sabiduría y perfección. Actitudes intransigentes, implementación de autoritarismo, emisión de juicios a conveniencia propia.
La capacidad de escucha atrofiada y el hábito -y gusto- de escucharse a sí mismo hiperdesarrollada (y hacer que los demás tengan que escucharlo).
Sacrificar el derecho que los demás tienen de pensar por sí mismos, de tener ideas propias, de expresarse libremente sin que se les tenga que contradecir, de manera general o puntual.
